¿Por qué los comienzos reales suelen aparecer cuando todavía casi no se ve nada?
Solemos respetar un cambio sólo cuando se vuelve visible: peso perdido, dinero ahorrado, una relación mejorada, un hábito ya firme. Pero casi todo proceso duradero empieza en una etapa poco impresionante desde afuera. Una acción pequeña repetida puede ser más significativa que un gran impulso que desaparece. La imagen de una luna nueva apenas visible nos enseña a reconocer los comienzos antes de que los resultados sean evidentes. La esperanza también puede ser disciplinada: aprender a honrar lo pequeño cuando es real y avanza en la dirección correcta.