Si de verdad me arrepiento, ¿por qué vuelvo a caer en el mismo patrón?
Repetir una falla no demuestra automáticamente que el arrepentimiento anterior haya sido falso. Una decisión sincera puede convivir con un hábito viejo cuyos caminos siguen siendo fuertes. El peligro es el perfeccionismo: si el cambio sólo cuenta cuando la caída desaparece por completo, una recaída se convierte en prueba de que todo esfuerzo fue inútil. Una medida más exigente y realista pregunta si la conciencia aparece antes, si la caída es menos automática, si la recuperación es más rápida y si la nueva elección va ganando terreno. La teshuvá no da permiso para repetir, pero tampoco promete que el cambio humano ocurra sin lucha.