Si Rosh Hashaná es un día de juicio, ¿por qué celebramos?
El juicio asusta cuando significa sólo exposición y castigo. Rosh Hashaná añade otra dimensión: pertenencia, confianza y posibilidad de futuro. La alegría no niega la responsabilidad; se niega a convertirla en desesperación. Una persona puede temblar ante la seriedad de la vida y seguir creyendo que el próximo capítulo no está cerrado. La esperanza madura no es certeza de que todo saldrá como queremos. Es la capacidad de permanecer dentro de la incertidumbre sin abandonar la confianza, la responsabilidad ni la posibilidad de renovación.