¿Podemos hacer teshuvá por la vida que no vivimos?
El arrepentimiento no se refiere sólo a lo que hicimos. También alcanza lo que pospusimos hasta que la oportunidad cambió: tiempo con hijos que crecieron, estudio siempre aplazado, cuidado de la salud, atención a la pareja, un padre o una madre que creíamos que siempre estarían, una vocación que nunca probamos. La teshuvá por omisión no devuelve los años. Su fuerza está en otra parte: dejar de convertir el arrepentimiento en parálisis y transformarlo en un nuevo orden de prioridades. La pregunta no es cómo recuperar el tiempo perdido, sino qué nos está pidiendo hacer ese tiempo con el que todavía tenemos.