En la profundidad de Kedoshim: ¿qué exige ‘Santos seréis’?
¿Cómo puede una persona ordinaria imitar la santidad divina sin abandonar la vida material?
La fuente estudia “Santos seréis, porque santo soy Yo, el Señor vuestro Dios” como algo más que evitar transgresiones explícitas. Presenta la santidad como refinamiento gradual de deseos, palabras, pensamientos y conducta, de modo que la vida material se convierta en vehículo de un propósito elevado y no en obstáculo. El artículo hebreo enfatiza semejanza por carácter y no fuga física del mundo: cuanto más se aleja la persona del egoísmo tosco y se acerca a integridad, contención y bondad, más capaz se vuelve la vida de recibir presencia sagrada. El mensaje práctico es no conformarse con ser simplemente respetable según criterios sociales, sino preguntar cómo las decisiones ordinarias pueden transformarse en actos de elevación. Las formulaciones teológicas exactas quedan sujetas a revisión.