¿Por qué una sucá es inválida si es demasiado alta?

La Mishná abre el tratado Sucá con la norma de que, según los Sabios, una sucá de más de veinte codos de altura es inválida (Mishná Sucá 1:1). El Talmud explica, entre otras opiniones, que según Rabá la razón se relaciona con el versículo “para que vuestras generaciones sepan que hice habitar a los hijos de Israel en sucot”, porque a una altura excesiva el ojo normalmente ya no registra el sejaj (Sucá 2a).
Hay aquí una lección de vida muy fuerte. A veces construimos algo tan alto que dejamos de ver la razón por la cual lo construimos. Una carrera destinada a mantener a la familia se convierte en la causa de que apenas veamos a la familia. Una casa destinada a dar tranquilidad se convierte en una hipoteca que la consume. Una tecnología creada para ahorrar tiempo termina devorándolo.
La altura no siempre es progreso. A veces hay que preguntar por el propio crecimiento: ¿lo que creció sigue sirviendo al objetivo original?
No todo lo que subió realmente avanzó. A veces la vida cambia cuando nos detenemos y preguntamos: desde donde estoy ahora, ¿todavía puedo ver por qué empecé a subir?