¿Y si Dios nos perdona en Yom Kipur, pero nosotros seguimos castigándonos?

Hay personas que piden perdón a Dios por un pecado cometido hace diez o veinte años. Hicieron teshuvá, se arrepintieron y cambiaron, pero siguen reabriendo el mismo expediente cada vez que se miran al espejo.
Maimónides escribe algo impactante sobre quien retorna: no debe imaginar que permanece lejos a causa de sus pecados anteriores. Por el contrario, es amado ante el Creador.
Solemos pensar que la teshuvá apenas nos devuelve al punto cero. Maimónides dice algo más: la distancia creada por el pecado puede convertirse, mediante la teshuvá, en un viaje de cercanía.
Por supuesto, la responsabilidad permanece. El daño debe repararse y las consecuencias deben asumirse. Pero responsabilidad no significa una condena perpetua de odio hacia uno mismo.
Yom Kipur no es sólo el día en que pedimos a Dios una página nueva. A veces es el día en que debemos dejar de romper esa página cada mañana porque seguimos convencidos de que el viejo error es nuestra identidad más verdadera.