¿Y si el Yom Kipur más grande empieza un minuto después de que Yom Kipur termina?

Suena el shofar. Termina el ayuno. La gente se abraza, come y vuelve a casa. Hay una sensación poco común de limpieza.
Luego llega la mañana siguiente.
Vuelve el teléfono. Vuelve la presión. La misma persona irritante, el mismo trabajo, la misma casa, las mismas tentaciones.
Allí empieza la verdadera prueba.
Maimónides define la teshuvá completa como volver a encontrarse con la misma situación, tener la posibilidad de repetir la falta y elegir de otra manera por causa de la teshuvá.
No en Kol Nidrei. No en las lágrimas de Neilá. Cuando vuelve la misma situación.
Una persona puede atravesar veintiséis horas sagradas y después regresar a los mismos mecanismos que produjeron el año por el cual pidió perdón.
Por eso la gran pregunta no es sólo qué aceptamos sobre nosotros en Yom Kipur. Necesitamos elegir un momento común en el que la teshuvá se encuentre con la realidad.
Tal vez el momento más sagrado sea el primer momento después de Yom Kipur en que la vida nos da la oportunidad de ser la persona que ayer prometimos que queríamos ser, y esta vez elegimos distinto.