¿Por qué tenemos tanto miedo de perdernos algo?

Hay un restaurante que no probamos, un lugar que no visitamos, una inversión que no hicimos, un evento al que no fuimos invitados y el éxito de otra persona aparece en nuestra pantalla precisamente cuando estamos sentados en casa. El mundo digital creó un FOMO casi continuo: en algún otro lugar siempre parece estar ocurriendo algo mejor.
Entonces la Torá ordena: “Te alegrarás en tu fiesta” (Deuteronomio 16:14). Fíjate en la palabra: tu fiesta. No la de otra persona. La alegría exige presencia en el lugar donde realmente estás.
Quien mira constantemente por encima del hombro para comprobar si en otro lugar es mejor no puede recibir por completo el bien que tiene delante. El problema no es que existan otras posibilidades. El problema empieza cuando las opciones que no elegimos destruyen la opción que sí elegimos.
Esto vale para la carrera, el matrimonio, el lugar donde vivimos y la vida en general. Toda elección real cierra otras puertas. Tal vez la madurez empiece cuando dejamos de medir nuestra vida frente a todas las vidas que podríamos haber vivido y empezamos a invertir de todo corazón en la vida que realmente elegimos.